iario isionero

   
 

Motivos  para una fiesta

(Noviembre 2005)

 

        Hay que decir que el mes de Noviembre no comenzó de la mejor forma posible. La necesidad de  viajar a Bangalore, las entrevistas con abogados  y auditores para intentar dar un poco de luz en la compra de una tierra para el noviciado, y el viaje en sí, acaban por dejarle a uno bastante agotado (física y psicológicamente). Después de todo, llegué a la conclusión de que la frontera entre la audacia y la prudencia evangélicas es una delgada línea que resulta difícil de saber a cuál de las dos hay que agarrarse cuando las cosas no están claras. En este caso, ya pasó y acertamos con la prudencia. Terminado el capítulo de Bangalore, he de reconocer que este mes me ha dejado momentos inolvidables:

 

La familia en casa. La primera semana de Noviembre, la comunidad se vistió de fiesta para recibir a mis hermanas (Nieves y Horty) y a Isabel, una amiga de la familia. Al principio a uno se le hace extraño ver a tu propia familia compartiendo techo en un lugar tan remoto. Sin duda fue una semana distinta. Creo que con ellas he hecho más turismo en cinco días que en tres años en La India. Fue un turismo distinto, de ese que no sale en los trípticos de las agencias. Nos asomamos a una India pobre pero digna, comprometida e incluso diría orgullosa de ser como es. Porque para conocer La India hay que olerla, tocarla, oírla, admirarla y llorarla. Y eso es lo que hicimos. Disfruté.

 

Emigrante. Después de la visita me tocó a mí salir del país. Por razones de visado, tuve que irme una semanita a Singapur. Un país a unas horas en avión y a años luz en desarrollo. Además de "ponerme al día" en lípidos y grasas en los "fast food", tuve tiempo de pasear, de rezar, de conocer una realidad distinta, una sociedad singular en una infraestructura perfecta. Acabé convenciéndome de que Singapur es una especie de parque temático de escala nacional con el consumo por bandera y el orden y la limpieza como insignia. En fin, terminada la semana regresé a mi querida India sabiendo que, a veces el caos es más excitante que el orden.

 

El ansiado regreso. Cuando Roberto nos comunicó que ya tenía el visado para regresar a La India yo no lo creí... supongo que para no hacerme ilusiones. El caso es que el día de la fiesta del H. Gabriel, el H. Roberto llegó a la India como si hubiera estado fuera apenas unos días (algún kilito de más sí que trajo). Así que celebramos nuestra fiesta con un motivo doble: Gabriel y Roberto.

 

Un nuevo proyecto. Gracias a Carumanda (y a los de O.T.), llevaremos a cabo un proyecto de construcción en el colegio de Xavier Pattinam, una aldea de la diócesis de Sivagangai. Por ello la visita a la zona, las entrevistas con el obispo, el párroco y las Hermanas encargadas del colegio era obligada. Cuando la obra que se va a hacer es buena, no necesita de cartas de presentación ni de "peros", así que todos y cada uno de los encuentros acabaron dando las gracias a Carumanda por la solidaridad y el compromiso social con los más desfavorecidos.

 

En fin, nada más, que el Adviento nos ayude a todos a inundar de esperanza a estas gentes.

 

Sed felices

H. Jorge

 

 

Más Diarios

 

La herencia del Hermano Roger

(Agosto 2005)

 

 

     Todo comenzó con una gran soledad, cuando en agosto de 1940, a los 25 años, el Hermano Roger dejó su país de nacimiento, Suiza, para ir a vivir a Francia, el país de su madre. Desde hacía años, albergaba la llamada a crear una comunidad en la que se concretizaría todos los días una reconciliación entre cristianos, «en la que la benevolencia de corazón se viviría muy concretamente, y donde el amor estaría en el corazón de todo». Deseaba realizar esa creación en la angustia de ese momento, y de este modo, en plena guerra mundial, se instaló en el pequeño pueblo de Taizé, en Borgoña, a unos kilómetros de la línea de demarcación que dividía Francia en dos partes. Escondió entonces a refugiados (en particular a judíos), quienes al huir de la zona ocupada sabían que podían encontrar refugio en su casa.

 

     Más tarde se le unieron otros Hermanos y el día de Pascua de 1949 los primeros Hermanos se comprometieron para toda la vida en el celibato, en la vida en común, y en una gran sencillez de vida. En el silencio de un largo retiro, en el invierno de 1952-1953, el fundador de la Comunidad de Taizé escribió la Regla de Taizé, en la que mostraba a sus Hermanos «lo esencial que permitía la vida en común».

 

     A partir de los años cincuenta, algunos Hermanos se fueron a vivir a lugares desfavorecidos para estar junto a las personas que sufren. Desde finales de los años cincuenta, el número de jóvenes que acuden a Taizé ha aumentado sensiblemente. A partir de 1962, Hermanos y jóvenes, enviados por Taizé, no dejaron de ir y venir a los países de Europa del Este, con la mayor discreción, para no comprometer a quienes apoyaban.

Entre 1962 y 1989, el mismo Hermano Roger visitó la mayoría de los países de Europa del Este, en ocasiones con motivo de encuentros con jóvenes, autorizados pero vigilados, o de simples visitas, sin posibilidad de hablar en público. «Me callaré con vosotros», les decía a los cristianos de esos países.

 

     En 1966, las religiosas de San Andrés, comunidad católica internacional fundada hace más de siete siglos, vinieron para vivir en el pueblo vecino y comenzaron a asumir una parte de la tarea de la acogida. Más recientemente, algunas religiosas ursulinas polacas han venido también para ofrecer su colaboración.

La Comunidad de Taizé reúne hoy a unos cien Hermanos, católicos y de diferentes orígenes evangélicos, procedentes de más de 25 países. Por su misma experiencia, es un signo concreto de reconciliación entre cristianos divididos y entre pueblos separados.

 

      En uno de sus últimos libros, titulado «Dios sólo puede amar» («Dieu ne peut qu'aimer», Presses de Taizé), el Hermano Roger describía así su itinerario ecuménico: «¿Puedo recordar que mi abuela materna descubrió intuitivamente una especie de clave de la vocación ecuménica y que me abrió el camino de su concretización? Marcado por el testimonio de su vida, siendo todavía muy joven, encontré después mi propia identidad de cristiano al reconciliar en mí mismo la fe de mis orígenes con el misterio de la fe católica, sin ruptura de comunión alguna».

 

     Los Hermanos no aceptan ningún don, ningún regalo. No aceptan ni siquiera herencias personales, sino que se las dan a los más pobres. Con su trabajo sostienen la vida de comunidad y lo comparten con los demás.

Ahora hay pequeñas fraternidades en los barrios desheredados de Asia, África, América del Sur y del Norte. Los Hermanos tratan de compartir las condiciones de vida de quienes les rodean, esforzándose por ser una presencia de amor junto a los más pobres, los niños de la calle, los prisioneros, los moribundos, los que están heridos hasta en lo más profundo por rupturas de afección, por abandonos humanos.

 

     Provenientes de todo el mundo, los jóvenes se encuentran hoy en Taizé todas las semanas del año para participar en encuentros que pueden congregar entre dos domingos hasta seis mil personas, representando a más de 70 naciones. Con los años, centenares de miles de jóvenes han venido a Taizé par meditar sobre el tema «vida interior y solidaridades humanas». En los manantiales de la fe, tratan de descubrir un sentido a su vida y se preparan para tomar responsabilidades allí donde viven.

 

     Hombres de Iglesia vienen también a Taizé, de este modo la comunidad acogió al Papa Juan Pablo II, a tres arzobispos de Canterbury, a metropolitas ortodoxos, a catorce obispos luteranos suecos, y a numerosos pastores de todo el mundo.

Para apoyar a las generaciones jóvenes, la comunidad de Taizé anima una «peregrinación de confianza sobre la tierra». Esta peregrinación no organiza a los jóvenes en un movimiento que estaría centrado sobre la comunidad, sino que les estimula a llevar la paz, la reconciliación y la confianza a sus ciudades, a sus universidades, a sus lugares de trabajo, a sus parroquias, en comunión con todas las generaciones. Como etapa de esta «peregrinación de confianza sobre la tierra», un encuentro europeo de cinco días reúne a finales de año a varias decenas de miles de jóvenes en una gran ciudad europea, del este y del oeste.

 

     Con motivo del encuentro europeo, el Hermano Roger publicaba una «carta», traducida en más de cincuenta idiomas, que después era meditada todo el año por los jóvenes, en sus casas, o durante los encuentros de Taizé. El fundador de Taizé ha escrito con frecuencia esta carta desde un lugar de pobreza en el que ha vivido algún tiempo (Calcuta, Chile, Haití, Etiopía, Filipinas, África del Sur...).

 

     Hoy, en el mundo entero, el nombre de Taizé evoca paz, reconciliación, comunión, y la espera de una primavera de la Iglesia: « Cuando la Iglesia escucha, sana, reconcilia, llega a ser lo que es en lo más luminoso de ella misma, límpido reflejo de un amor» (Hermano Roger).

 

 

Comenzar de nuevo

(Julio 2005)

 

     Tras el segundo Campo Vocacional, el día 13 de junio, un nuevo grupo de jóvenes aspirantes se convertía en nuestra nueva familia. Son chavales normales, con edades entre los 15 y los 19 años. Unos con el bachillerato todavía por hacer, otros con él acabado. Si uno se plantara delante del grupo, no creo que advirtiera diferencia entre castas, tonos de piel, procedencia o cualquier otro elemento diferenciador (ellos sí que sabrían).... quizá esa es la suerte que tenemos y por la que muchos padres dan el visto bueno a la aventura vocacional de su hijo.

 

    Visitando a las familias, uno descubre que detrás de estas caras, de estos rostros, se esconden diferentes experiencias de familia, diferentes vivencias (en algunos casos tan duras como el famoso Tsunami del 26 de Diciembre de 2004), diferentes realidades y, quién sabe si diferentes intenciones... Hoy, esas caras, esas historias están con nosotros. El comienzo ha sido complicado, aunque esta vez con la ayuda de los aspirantes de segundo año y el postulante, la tediosa labor de la traducción ha sido y es más llevadera. La sensación  es como comenzar de nuevo, como partir de cero, como iniciar otra vez un camino en el que, al menos el paisaje, te resulta familiar: las primeras oraciones en inglés, las primeras dificultades, las adaptaciones al horario y al ritmo de la casa, las limitaciones de cada uno, ... Sabemos que, una vez más, el camino no ha hecho más que empezar y por eso estamos animados en esta tarea.

 

    En cuanto a nuestra obra social, el centro de apoyo educativo, subvencionado por Carumanda, ha seguido funcionando durante todo el mes de abril y mayo (aquí, vacaciones) y, al comenzar el curso, 22 nuevos chavales se han sumado a los más de 50 ya existentes. Cuando visitamos el centro, todo son halagos y lisonjas, todos están encantados con la obra y no dudan en dar las gracias iniciativa (sobre todo los profesores). La verdad es que a nosotros nos parece que se trata de un proyecto útil y con pleno sentido de justicia y desarrollo. Tanto es así, que la semana pasada estuvimos visitando unos locales en nuestro querido Nagamalai para comenzar en el futuro otro centro de las mismas características. Todo lo que se haga en favor de la educación en este país, siempre valdrá la pena.

 

    Y mientras, bañados por este calor pegajoso y a la espera de los ansiados monzones, seguiremos caminando, ... que no es poco.

H. Jorge

 

 

El campamento vocacional

(Mayo 2005)

 

    Durante los días 21 a 24 de abril hemos realizado un campamento vocacional. Ha sido en nuestra casa, fuera de la ciudad de Madurai, que reúne magníficas condiciones, en un lugar lleno de palmeras, de mangos, y otras muchas clases de árboles, típicos de aquí.

 

Han participando ocho nuevos jóvenes entre 15 y 18 años y cuatro aspirantes que han estado con nosotros durante el pasado curso y que han actuado como “monitores”. Hemos contado con la ayuda puntual para determinadas charlas y actividades con dos Hermanos de La Salle y dos padres claretianos.

 

Actividades recreativas, y formativas se han ido sucediendo a lo largo de estos días. También diferentes encuestas y “tests” para conocerles mejor. Les hemos presentado las diferentes vocaciones en la Iglesia, con particular atención a la vida religiosa y muy concretamente a la de los Hermanos de la Sagrada Familia, que es lo que ellos estaban pidiendo. Yo mismo les presenté la vocación de Hermano y nuestro plan de formación. Nuestros aspirantes les hablaron sobre nuestro Fundador y sobre la vida en nuestra casa.

 

Me ha sorprendido muy gratamente la facilidad de los jóvenes para integrarse rápidamente así como su sensibilidad espiritual y su vida de oración. Esto se intuye, a pesar de la dificultad del lenguaje. Su comunicación es en tamil, que es la lengua de este estado. Han estudiado en el colegio el inglés durante 7 años, pero ni lo hablan ni lo entienden en absoluto. Los aspirantes que han estado con nosotros este año resultan unos magníficos traductores pues ya dominan el inglés.

 

Los participantes habían sido invitados por los HH. Jorge y Roberto en su labor de promotores vocacionales, durante el año. Durante el curso se ha ido intercambiando información con ellos y con sus familias. Así que ya sabían a dónde venían.

 

Al final del campamento tuvimos una entrevista personal con cada uno de ellos. Todos manifestaron su deseo de ingresar con nosotros. Ahora depende de sus padres. En principio también están de acuerdo, pero veremos a la hora de la verdad. La familia es un fuerte condicionante y establece muchas limitaciones. Por ejemplo, no suelen hacerse religiosos: hijos únicos o que sólo tengan hermanas o difícilmente los que son los mayores, porque luego tienen que cuidar a sus padres cuando sean ancianos, pues no hay seguridad social. Las hijas no cuentan en la familia, pues cuando se casan pasan a integrar la nueva familia y  en la práctica casi dejan de pertenecer a la suya.

 

A principio de Junio tendremos otro campamento vocacional al que están invitados principalmente los jóvenes  procedentes de la zona afectada por el “Tsunami”. Debido a la interrupción del curso en enero, se ha retrasado su clausura y están ahora realizando sus exámenes finales.

 

            Quiera Dios que poco a poco y con la bendición de la Sagrada Familia y del H. Gabriel, así como la con generosa colaboración de muchos amigos vayamos estableciendo la Congregación en este inmenso país, para la extensión del Reino.

H. Justo Rubio.

 

 

Peregrinos...

(Abril 2005)

 

 

     Nuestro curso escolar ya ha finalizado. Supongo que ahora es tiempo de revisar la experiencia vivida en este nuestro primer año en Boys' Town. El camino hasta aquí no ha sido fácil. Durante estos diez meses hemos tenido la oportunidad de comprobar que iniciar nuestra obra social y vocacional en un país como La India no es suna tarea sencilla. A pesar de que nos vamos adentrando poco a poco en la cultura de la India, uno descubre las grandes diferencias que existen entre oriente y occidente: una concepción de la vida distinta, una espiritualidad diferente, una perspectiva del ser humano desde otro punto de vista,... La verdad es que no es algo que nos sorprenda o que produzca una inquietud, yo diría que muchas veces lo que provoca es más un sentimiento de admiración que de sorpresa, como cuando uno se asoma a una ventana y va descubriendo los matices de un paisaje multicolor. Y es cierto que el paisaje en su conjunto es hermoso, porque  La India es rica en símbolos, en expresiones culturales y manifestaciones religiosas de todo tipo y condición. Sin embargo,  lejos de aceptar todo como un mero espectador hay que ser capaz de rebelarse (primero interiormente y después si es necesario exteriormente) ante las injusticias que, con la misma intensidad, aparecen en la vida indiana: explotación infantil, infanticidio, lucha de castas, fanatismo religioso, insalubridad, desigualdad económica y social, debilitamiento de los valores universales en la familia, en el trabajo, en la concepción del ser humano...

 

     ¿Hemos respondido? Yo diría que estamos empezando a responder, con cautela y poco a poco, pero ciertamente es una respuesta en el aspecto social con la realización de proyectos como el centro de apoyo educativo en Melakuilkudi o los proyectos educativos en la zona afectada por el tsunami. Proyectos que sin duda son posibles gracias a la ayuda recibida de la ONG Carumanda y del apoyo de los Hermanos en España. Y una respuesta en el aspecto vocacional, con nuestra casa de formación, con nuestros aspirantes: semillas de un futuro inmediato donde la educación seguirá siendo la puerta a la esperanza para la sociedad indiana.

 

     ¿Qué nos queda? Nos queda mucho por andar. En lo vocacional, apenas hemos empezado a caminar; es cierto que ya se ven frutos alentadores, pero no podemos pararnos. En lo social lo que podamos hacer siempre será poco. Hemos descubierto que los centros de apoyo educativo son una herramienta extremadamente útil en las zonas con carencias educativas y que, a través de estos centros, es fácil llegar a dinamizar otros aspectos tales como la salud o los valores. En nuestra mente está comenzar otro centro de apoyo educativo... Dios dirá. En cuanto al los proyectos nacidos como respuesta a las necesidades de los afectados por el Tsunami, echarán a andar con el comienzo de curso, en junio. A la ayuda en la escolaridad se une también la compra de libros y mochilas para los estudiantes afectados, así como la construcción de servicios y compra de mobiliario.

 

     Hasta entonces nada más, un abrazo y sed felices.

Jorge

 

 

Fin de la visita a las familias

(15 de Marzo de 2005)

 

 

      La última etapa de la visita a las familias correspondió a la zona de Kanyakumari, afectada por el tsunami. Acompañado por un Hermano de La Salle visitamos a las familias de los 10 candidatos de la diócesis de Kotar. Para ser sincero, no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar ni siquiera si íbamos a encontrar a todos los chicos.

 

      Volver a la zona del tsunami me supuso volver a encontrarme con un paisaje cuanto menos desolador. Los trabajos de desescombro siguen a un ritmo lento y, aunque se nota que se está trabajando, todavía hay mucho camino por andar. En la zona de Colachel se ha comenzado con la asistencia psicológica a familias y personas afectadas. Es una tarea larga y tediosa de la que fui testigo cuando visitamos el convento de la Presentación, literalmente tomado por un grupo de unos 30 psicólogos, con un "goteo de familias" constante. Lamentablemente, unos por falta de interés y otros por querer olvidar cuanto antes lo sucedido, se sabe que no todos los afectados se acercarán al apoyo psicológico. Donde sí se aprecia un gran avance es en las tareas de reparación de botes y barcas. Desde la orilla se veía una veintena de barcos, así que, por lo que parece, la mayoría de os pescadores ha superado parte de ese pánico al mar.

 

     Una de las familias que visitamos tenía la casa a unos cien metros de la playa y parecía intacta excepto el muro del jardín que había desaparecido. La mujer nos contó como la ola les envolvió diez minutos después de haber inaugurado y bendecido la casa, así que todos (el párroco, familiares, invitados, ...) fueron arrastrados por el agua. Afortunadamente no hubo que lamentar perdidas humanas, aunque sí muchos heridos.

 

      En fin, nada más. Os adjunto el informe de los trabajos de ayuda y colaboración en las zonas afectadas.

 

Un abrazo, sed felices

Jorge

 

 

Informe

(1 de Marzo de 2005)

 

INFORME SOBRE LA AYUDA QUE SE ESTÁ LLEVANDO A CABO

EN LAS ZONAS AFECTADAS POR EL TSUNAMI DEL 26 DE DICIEMBRE DE 2004.

 

      Todo el dinero recaudado de las diferentes organizaciones no gubernamentales (ONG’s), así como de Congregaciones religiosas y particulares supone una gran suma de dinero, el cual se dedicará íntegramente a proyectos y actividades para los afectados por el tsunami del 26 de diciembre de 2004. Se trata, por tanto, no de un solo proyecto sino de más de una veintena de proyectos, algunos ya comenzados, centrados en las siguientes áreas:

 

 1. ÁREA DE EDUCACIÓN

Dentro de las ayudas ofrecidas por el gobierno de La India, no se contempla ningún tipo de apoyo en materia educativa: no reparará escuelas y no ayudará a las familias afectadas en el aspecto educativo. Por esa razón, esté área recoge gran parte de los proyectos realizados y a realizar.

 

- Escuelas:

 Es el mayor porcentaje de proyectos. Más de un total de 8 escuelas de entre las más afectadas, han sido “apadrinadas”, lo que significa que un total de 2.000 alumnos recibirán durante tres años ayuda en la matrícula, los libros y el uniforme escolar. En algunas escuelas es necesaria la construcción de servicios, aulas o edificios que fueron destruidos por el tsunami.

 

Los proyectos cubren todas las zonas afectadas y dependen en mayor medida no de la disponibilidad de la gente sino de los permisos otorgados por los Obispos y párrocos de las diferentes localidades. En algunos casos estos permisos llevan tiempo y aún hay algunos proyectos que no han quedado fijados.

 

La ayuda económica se hará efectiva cuando comience el nuevo curso escolar, es decir en el mes de mayo-junio. Para entonces se sabrá con exactitud el número total de alumnos acogidos a este tipo de ayudas así como los centros educativos.

 

 - Centros de apoyo educativo: Tution centers

Para poder ayudar en los estudios a un mayor número de alumnos y alumnas, se están creando centros de apoyo educativo (se crearán 104 centros asistiendo a un total de 6.000 alumnos/as) los cuales funcionan fuera del horario escolar y, guiados por profesores, ayudan a los alumnos y alumnas en las tareas y refuerzo escolar. El número de centros a crear estimado es de 15 a 20, coordinados todos ellos por un Hermano o Hermanos durante un período de tres años. Después de dicho período, la coordinación correrá a cargo de un seglar. Más adelante podremos dar la lista y lugares de centros de acogida.

 

2. ÁREA LABORAL

 - Programa de asistencia a los jóvenes afectados.

En colaboración con las Hermanas Servitas se está llevando a cabo una iniciativa encaminada a ayudar a los jóvenes en edad laboral afectados por el tsunami en la zona de Tuticorin. Se envió un grupo de Hermanas que durante una semana estuvieron evaluando las necesidades más significativas y menos asistidas. Después de una reunión conjunta se decidió organizar una jornada animada por un experto en la materia con la intención de recuperar en los jóvenes la iniciativa laboral.

 

Nombre:                      “Youth empowerment”

Destinatarios:              Jóvenes de entre 18-20 años, de la zona de Tuticorin, afectados por el tsunami.

Fases:                           

Primera fase: Análisis de necesidades en el área de Tuticorin. Llevado a cabo en Enero de 2005

Segunda fase: Encuentro y taller con 120 jóvenes, afectados por el Tsunami, más 30 hermanas Servitas, 10 Hermanos y 10 colaboradores. Realizado el 26 de febrero de 2005.

Tercera Fase: Puesta en marcha de iniciativas de tipo laboral y de asistencia a la juventud de la zona.

 

  3. ÁREA DE ASISTENCIA A LAS FAMILIAS.

 - Construcción de viviendas.

En colaboración directa con las ONGs locales y autosuficientes de los Hermanos de la Salle, RTU y  SJDT, se están llevando a cabo los pasos pertinentes para la construcción de más de 2000 viviendas en las zonas afectadas. Debido a gran gasto que ello supone, se trata de un proyecto de colaboración, delegando la responsabilidad, la ejecución, las zonas y el número de proyectos a los Hermanos responsables de dichas organizaciones.

  

- Orfanatos

Ya que uno de los grupos más afectados por el tsunami es la infancia y ya que en muchos casos se trata de niños y niñas que han quedado huérfanos, parece necesaria la construcción de un orfanato en la zona de Nagapatinam. Para dicho proyecto todavía está pendiente el estudio pormenorizado para ver su utilidad y sus perspectivas de futuro, así como la conveniencia o no de concentrar en dicho orfanato los niños afectados.

 

Por último agradecer el esfuerzo de todos: ONGs, Congregaciones religiosas, donantes y benefactores, Hermanos y personal colaborador, en la puesta en marcha de todos los proyectos. Simplemente recordar que no se trata de proyectos puntuales sino de iniciativas sociales y educativas con un alto grado de repercusión. Para ello hay que dar los pasos necesarios para que dichas iniciativas den el fruto esperado.

                Gracias a todos.

 

 

Paso a paso

(Febrero 2005)

 

 

    Ya han pasado muchas semanas desde la catástrofe de la costa y, aunque todavía queda mucho por hacer, parece que vamos por el buen camino. Primero de todo, queremos dar las gracias a todos los que, de una manera u otra, habéis colaborado en campañas solidarias para ayudar a los damnificados por el maremoto. Gracias de una forma especial a la ONG Carumanda que, a través de sus delegaciones, han recaudado más de 28.000 Euros, cantidad que sin duda será empleada íntegramente en los afectados a través de la reconstrucción de algún edificio y en la adopción de una escuela. Hay que ser pacientes porque el gobierno sigue queriendo monopolizar esta ayuda para poder sacar algún beneficio económico, así que seguiremos caminando en los pasos de los Hermanos de La Salle.

 

     Por otra parte, quiero que sepáis que se van cumpliendo también las expectativas en cuanto a los proyectos de acogida de huérfanos en las zonas afectadas. En concreto, una de las ONGs de la Salle en India ha conseguido no sin esfuerzo, adquirir una pequeña tierra en la zona y está construyendo un centro de acogida para los niños y niñas que perdieron sus padres en el desastre. Igualmente, se siguen dando pasos para poder edificar casas para las familias afectadas.

 

     También se ha llevado a cabo la parte de apoyo y asistencia psicológica en las poblaciones de la costa. En este caso corrió a cargo de 10 Hermanos que durante más de una semana se dedicaron a visitar a todas las familias cercanas a la zona de Colachel, compartiendo con ellos los sufrimientos y los recuerdos, todavía muy vivos, de esa fatídica mañana. Uno de los problemas con los que se encontraron fue la falta de una esperanza capaz de motivarles para empezar desde cero, para volver al mar, para volver a plantar. El gobierno les ha garantizado la comida gratis durante un año, pero ellos deben de poner la voluntad para volver a caminar.

 

VISITA A LAS FAMILIAS.

En otro orden de cosas, ya hemos iniciado la visita a algunas de las familias de los candidatos para el curso que viene. Sin duda alguna, es un poco cansado porque implica recorrer muchos kilómetros para, a veces encontrarse con realidades que uno no se esperaba, pero por otra parte, es una oportunidad inmejorable para conocer La India en su estado puro, para entrar, no sólo en la casa sino en la vida, de muchas familias que luchan día a día por un presente digno y un futuro más prometedor que el pasado: Familias que se levantan cuando el sol no ha aparecido todavía, familias que terminan la jornada bien entrada la noche, familias marcadas  por alguna desgracia que uno adivina en sus rostros, familias que a pesar de ser pobres, obsequian al visitante (en este caso un servidor) con un té o con unas galletas sabiendo que eso implica privarse ellos mismos en el futuro.

Y a la vuelta, uno regresa cansado pero, como los discípulos de Jesús, siendo testigo de que Dios sigue haciendo milagros día a día en estas familias. 

Un abrazo, sed felices

Jorge

 

 

 

Nuestro granito

(15 de Enero de 2005)

 

     Hace una semana decidimos salir de nuestra casa y acercarnos a la costa afectada por el tsunami. Salimos en tren por la noche. Llegamos a las 4,30 de la madrugada a la ciudad de Nagercoil y de allí, un par de autobuses hasta llegar a Colachel a las 7 de la mañana. Cuando llegábamos en bus, nos dimos cuenta de que estábamos en la zona, no porque el revisor dijera nada, sino porque vimos con nuestros propios ojos que a los lados de la carretera aparecían barcos destrozados (a unos 500 metros de la orilla del mar), porque el paisaje era como el de un pueblo volatilizado por una bomba o algo así. Era como caminar por un cementerio. Una vez allí, nos recibió un Hermano que lleva dos semanas trabajando en la zona (su familia perdió la casa con todo). Nuestro propósito era visitar las zonas siniestradas, pero cómo visitar y no ayudar? así que le planteamos la posibilidad de ayudar en lo que fuese aunque sólo fuera un día. Se puso contento porque tres semanas después del desastre todavía hay zonas donde el número de víctimas eran dos o tres, o ninguno y el gobierno no ha aparecido para hacer algo. Así que dicho y hecho.

 

     Antes de salir hacia nuestro punto de trabajo pasamos por el campo de refugiados donde 1.400 familias han sido alojadas (unas 4.500 personas) y donde se notaba la tensión porque, pasada la ayuda inmediata, muchos ven que el futuro que les espera es empezar desde cero y eso hace que quien no esté deprimido, esté violento.

 

     Llegamos a un pueblo donde el mar entró casi un kilómetro. Era espeluznante caminar por las callejuelas del pueblo. La labor que teníamos que hacer era fácil, desescombrar y limpiar los alrededores de la casa de una viuda que, dicho sea de paso, había quedado absolutamente vacía porque el mar se había llevado todo, y en otra casa, tirar abajo lo que quedaba y nivelar los escombros. Así que hicimos dos grupos y nos pusimos a currar. En pocos minutos, ya teníamos a un voluntario del pueblo ayudándonos y a cuatro señoras velando por nuestra integridad y aportando lo que podían (té, agua, herramientas,...).  Cuando paramos a tomar un té, una abuelita vecina me dio un trapo para secarme el sudor y, de paso, contarme como vivió los dos minutos más largos de su vida. Me dijo que ella y su marido, esa mañana a las 10,30 no pudieron salir corriendo cuando alguien gritó que el mar había retrocedido medio kilómetro y empezaba a hacer un ruido raro y a crecer. Así que cuando la ola envistió las casas ellos estaban dentro. El mar se metió en su casa hasta tal punto que pudo agarrarse con su marido a una de las vigas de su techo y rezar para que no subiera más. Después de dos minutos y con más fuerza que con la que había entrado, el agua salió llevándose lo que tenía: era una tiendecita, así que los paquetes y sobrecitos, los botes y todo lo demás voló por las ventanas, puertas o agujeros. A otros, les llevó el televisor, el armario, sillas, mesas.... todo. Como recuerdo, el mar dejó su marca: una fina línea de barro, indicando el nivel del agua. Se veía clara en las paredes de todas las casas, de los muros... En las casas que estaban en primera línea, dos metros, luego iba descendiendo poco a poco hasta un kilómetro hacia dentro.

 

     Terminado nuestro trabajo nos fuimos a visitar al párroco que nos contó que nadie había aparecido por allá para ayudar salvo nosotros. Que el gobierno vino para la estadística y para decir que si alguien quiere construir una casa tendrá que hacerlo a medio kilómetro de la playa, lo cual, para estos pescadores es como mandarles al fin del mundo. Otro problema es que los pescadores ya no se atreven a volver al mar. No tienen barcas ni redes, pero aún teniéndolas, no pueden ver el mar sin ponerse a temblar, les entra un pánico que tardará en superarse.

 

     Pasada la mañana nos fuimos a visitar otros puntos fatídicos de la costa. Algunas zonas por obra de no se qué coincidencias se libraron y otras fueron literalmente borradas del mapa como si un huracán hubiera pasado por allí. Supimos de historias con final feliz y de lugares donde murieron más de 200 personas. A las cuatro de la tarde, llegamos a Kilamanagudí, separada de Melamanagudí por un puente de unos cien metros construido hace apenas un año. Bien hecho en hormigón y bien anclado al fondo del río que desemboca entre medias de estos dos pueblos. Esa mañana muchos fueron los que, al ver venir la ola, se refugiaron en lo alto del puente. Pero la ola envistió con tal fuerza que se llevó las cuatro secciones del puente de doble carril. Dos de ellas (las de los laterales) fueron desplazadas unos 50 metros, sepultando en el río a los que estuvieran y las otras dos partes todavía no las han encontrado. Se supone que 300 personas siguen sepultadas en esas cuatro piezas del puente. En este estado no hay una grúa capaz de mover esa mole de hormigón así que no saben qué hacer. El olor que sale cuando baja la marea les recuerda que todavía quedan cuerpos enterrados. El caso es que, lo que antes se hacía en 10 segundos, que era cruzar de Kilamanagudí a Melamanagudí, ahora se tarda 45 minutos porque el río es insalvable hasta unos cuantos kilómetros hacia dentro. Llegamos a Melamanagudí a las 5 de la tarde. Un pueblo que ha sido borrado del mapa en la zona cercana a la playa. La ola que entró medía de 15 a 20 metros y arrambló con todo, incluida una iglesia grande que partió por la mitad dejando la cabecera y los pies intactos, pero llevándose la nave central. En la playa un hombre nos contó que escapó porque había visto una película donde una ola gigante se llevaba un pueblo y cuando esa mañana, arreglando el poste de la luz, vio el mar rugiendo y creciendo no dudo un instante en salir corriendo a su casa, coger a sus dos niños y a su mujer y salir huyendo por las calles hacia el palmeral. Nos dijo que los que tomaron el camino del puente cayeron en una trampa mortal porque la fuerza del mar les empujó a una zanja de unos 50 metros de diámetro, y la ola de salida les sepultó.

 

      El gobierno sigue sin pasarse por allá para ayudar, según dicen ellos porque es una zona casi de un 100 por ciento católico. El caso es en la televisión siempre se ven las poblaciones hindúes afectadas pero no se han visto imágenes de estas poblaciones. Las ONGs están enfrentadas con el gobierno porque en muchos casos no se les deja hacer nada que no esté en los planes del gobierno, y lo que toca ahora es la construcción de barracones de uralita para alojar a las familias afectadas... nadie sabe cuál es el siguiente paso.

 

     La vuelta, por la noche en tren. Volvíamos rotos de cansancio pero todos sabíamos que era un cansancio que merecía la pena. Queda mucho trabajo por hacer pero se necesitan muchas manos. Por eso, desde nuestra comunidad queremos animar a aquellos que quieran formar parte de un proyecto en la India este verano, que se pongan en contacto con Carumanda. No se necesita saber inglés, se necesita optar.  

Un abrazo.

Jorge

 

 

 

Levantarse, caer y... volver a levantarse

(1 de Enero de 2005)

 

 

     Ayer leí una noticia en el periódico que, por primera vez en semanas, arrojaba un poco de esperanza ante tanto dolor y tanta angustia:

Eran las 7,40 de la mañana del día 26 de Diciembre cuando una joven, embarazada de 9 meses, dormía junto a su marido en su casa, cerca de la playa. Algo parecido a un temblor la despertó. Avisó a su marido y, sin dudarlo un instante, los dos decidieron salir de la casa cuanto antes. Fue cuestión de minutos, porque antes de salir una ola gigantesca envolvió la casa y, con la fuerza de la envestida, sacó a la pareja  por una de las ventanas. Viendo la situación y el peligro, decidieron subirse al primer árbol que la corriente pusiera en su camino, y así lo hicieron. Una vez en lo alto del árbol, la joven sintió los dolores del parto y sin más asistencia que la compañía de su marido, allí en lo alto del árbol y rodeados por un océano devastador dio a luz a su primer hijo. Al cabo de un par de días la familia al completo fue rescatada y el niño y la madre fueron internados en el Hospital más cercano. Todos están bien y, como decía el periodista, entre tanta calamidad y tanta muerte, también hay un hueco para la vida y la esperanza.

 

     Y es que ahora, más que nunca, este pueblo necesita signos de esperanza, necesita el aliento de los que, por fortuna, no sufrimos la amarga experiencia de ver nuestros seres queridos y nuestra vida irse en cuestión de minutos. Necesitan sin duda nuestra ayuda (la tuya y la mía) en la forma que sea y de la manera que sea.

 

     El periódico también recogía imágenes del desastre. Hubo una foto que me hizo estremecer: una señora mayor, solitaria, había regresado a su casa con la única posesión que había sido capaz de salvar de su casita cuando salió huyendo de la ola mortal: Un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús. Porque la fe puede ser que se tambalee con envites como este, pero no podrán hundirla, porque este pueblo sufrirá (como lo ha hecho hasta ahora) pero se levantará y volverá a caminar.

 

     Y para ello necesitan nuestra mano y nuestro apoyo (y dicho sea de paso, nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad), vosotros allí y nosotros aquí, pero con la convicción de que tanta muerte, tanto sufrimiento y tanta desolación no podrán con la esperanza de esta gente. Sabemos que no va a ser fácil, pero es posible. En la India, el gobierno quiere canalizar todas las ayudas, impidiendo a las ONG's y resto de organizaciones cualquier tipo de iniciativa. Y aunque por una parte garantiza un reparto igualitario (asistencia médica, agua, alimentos...), por otro lado se convierte en un impedimento para llevar a cabo otro tipo de ayudas que son igualmente necesarias (asistencia y apoyo a familias rotas, huérfanos, asistencia psicológica, servicios de oración...). Por esa razón, unidos a los Hermanos de La Salle, se ha decidido actuar con rapidez pero con cautela:

1. Se han creado cuatro grupos de reconocimiento que están en cuatro puntos de la costa de Tamil Nadu y Andra Pradesh, encargados durante dos semanas de colaborar en las tareas de ayuda inmediata y ver las necesidades a largo plazo.

2. Cuando regresen estos cuatro grupos se enviaran grupos de voluntarios para trabajar en las tareas requeridas (acompañamiento, distribución de comidas, construcción de casas, recogida de huérfanos, oraciones, etc)

3. Organizaciones propias de La Salle y con una infraestructura e independencia capaces de hacer frente a esta situación, trabajarán de forma paralela, así pues se ha comenzado un proyecto para construir 2.000 viviendas en las áreas afectadas y recoger los niños huérfanos que deambulan por las zonas siniestradas.

4. Colaboración económica. Se ha abierto un fondo para recoger todas las ayudas colectivas y particulares de forma que sean invertidos íntegramente en los damnificados por el tsunami. El gobierno ha accedido a renunciar a todas las comisiones que obtiene por las transferencias bancarias venidas del exterior, así que se garantizará el gasto integro en pro de dichas poblaciones.

5. Proyectos solidarios. Según lleguen los informes, se propondrán proyectos en alguna de las zonas afectadas. Para ello se cuenta con el apoyo de Carumanda (SAFA) o Proyde (LASALLE).

 

Nada más, en breve incluiré el número de cuenta bancario para aquellos que quieran colaborar de forma particular, si no Carumanda o las Pastorales de los colegios podrán servir de intermediario para hacer llegar el dinero.

 

Un abrazo.

Jorge