iario isionero

   
 

Luces y sombras

(Diciembre 2007)

 

     Sé que, hoy por hoy es difícil de imaginar, sobre todo si el que lea esto vive en una gran ciudad, pero aún existen muchas zonas del planeta donde la electricidad o no llega o se raciona. He de decir que el problema ha estado presente desde que pusimos el pie en la India, pero desde hace un par de meses, la situación se ha vuelto lamentable:  cortan la luz una media de tres a cinco horas al día, da igual que sea lunes o que sea Domingo, simplemente como decimos por aquí: "No power". Entonces tienes que andar con ojo para controlar todo lo que se mueva con energía: que el motor del agua haya llenado el tanque o que el purificador de agua haya hecho lo propio, que no te toque clase con el radiocasete o con el video o que no tengas que imprimir algo o, si es más tarde de las 6 que te quede batería en la lámparas de emergencia para que puedan estudiar los chavales... en fin que uno acaba adaptándose a la penumbra casi por obligación.

 

     Y como suele ocurrir, nadie se pone de acuerdo en las razones para tal medida. Unos dicen que en el último año se han construido nuevas fábricas que absorben más energía de que se produce en el estado; otros hablan de que las malas condiciones de las instalaciones ha hecho que más de 200  transformadores se quemen en el último año, por lo que hay racionar la energía que se produce; total que así andamos, esperando a que cada hora en punto se vayan las luces y lleguen las sombras. Si así ocurre, el periodo sin energía puede ser de una o dos horas (aún no sabemos en base a qué cambian de horario y de duración del corte) nunca más de tres horas seguidas, tiempo en el que ejercitas la virtud de la paciencia para no agobiarte pensando en la de cosas que tendrías que estar haciendo y no puedes (aparte de algún que otro juramento en pos del sentido común por parte de los que hablan de La India como potencia y demás mandangas)

 

      En fin que algún día esto volverá a la normalidad... hasta entonces,

Sed felices

H. Jorge

 

 

Más Diarios

 

 

 

Cumpliendo un sueño

(Noviembre 2007)

 

 

     Es curioso como la figura del H. Gabriel va haciéndose un hueco en la vida de nuestros aspirantes. En muchos casos desconocen gran parte de su biografía, o mejor dicho, recuerdan hechos y fechas de su vida, fruto de un estudio memorístico más que de una reflexión o un acercamiento personal a la figura del fundador.  Lo cierto es que para ellos, Gabriel es alguien importante. En este país, donde se tiene muy en cuenta el pasado (la memoria histórica que dirían algunos), donde las ancestrales generaciones dan sentido a las generaciones presentes, o donde simplemente se valora el sentido de pertenencia por tener un pasado común,  el H. Gabriel ha encontrado su lugar.

 

     Y como Venerable que es, a Gabriel le veneran. Se sienten miembros del instituto aunque sólo sean aspirantes, se sienten parte de la obra fundacional de Gabriel. Ahora que estamos en su mes, irán descubriendo que además de fechas y hechos aislados, Gabriel fue un hombre con un profundo sentido práctico. Un hombre que soñó con nuevas fundaciones y nuevas fronteras. Es de todos sabido que el sueño de fundar en  Estados Unidos le salió mal, pero su sueño y su intuición ahí quedaron para que otros cogieran el testigo. Y durante muchos años se ha ido cumpliendo ese sueño de Gabriel de extender la vida y misión de los Hermanos de la Sagrada Familia por los cinco continentes.

 

     Y volviendo a los aspirantes. Con el tiempo, decía, llegarán a descubrir que la audacia de Gabriel por el Reino le llevó a tomar decisiones arriesgadas, apoyadas en la fe profunda y alejadas de los encorsetados esquemas que aún hoy rigen muchas de nuestras decisiones; descubrirán que la exigencia personal es la puerta de todos los valores y la llave de todos los dones; que la perseverancia en la oración no está reñida con la perseverancia en nuestra misión, sino que se complementan; que educar a los demás nace del empeño de cultivar en uno mismo aquello que ha de dar gratuitamente; descubrirán que la vida de comunidad para Gabriel era  uno de los pilares del Instituto, con todo lo que ello conlleva, con la reconciliación, con la aceptación y exigencia mutuas, con la búsqueda compartida de la voluntad de Dios, etc... y que sin ese pilar no habrá futuro para los Hermanos en la India.

 

Nada más, que el H. Gabriel nos ayude a todos a seguir arriesgando por hacer realidad el Reino de Dios.

Sed felices

H. Jorge

 

Diez días hábiles

(Septiembre 2007)

 

     Se dice que cuando uno no pone soluciones a los problemas que ve, se convierte en parte del problema; en otras palabras, si no luchas contra la injusticia, eres cómplice de ella. Pues bien, hace unos meses, el P. Vicente, un claretiano que nos ayuda en el seguimiento de los aspirantes, fue invitado a celebrar una boda en España. Con tiempo solicitó los papeles para conseguir el visado. Y cuando digo tiempo, hablo de dos meses por lo menos. Últimamente, en España se han puesto muy "farrucos" con el tema de los visados y cada vez piden más papeles y recomendaciones para conseguir el permiso. En este caso, Vicente contaba con la ayuda del H. Juan Andrés y del H. Justo en España, hecho que hizo posible conseguir los primeros papeles con cierta rapidez.

 

     El primer problema llegó cuando se envió un paquete postal urgente desde España hasta Madurai. Simplemente, el encargado de entregar el paquete vio tantas letras que decidió que la dirección era incorrecta. Si no llega a ser porque se decidió rastrear dónde andaba el paquete ahora mismo estaría de vuelta en España. Inútiles hay en todos los lugares del mundo, en La India tenemos unos cuantos.

 

     Una vez conseguidos los papeles necesarios, se mandaron a la Embajada de España en Delhi donde amablemente nos dijeron que en diez días hábiles los papeles estarían tramitados. A decir verdad, andábamos un poco justos con los "diez días hábiles" porque el vuelo de Vicente estaba programado para el día 6 de septiembre y estos se cumplían el 3 del mismo mes. Como imaginará el lector, se cumplieron los famosos "diez días hábiles" dichos por la embajada española y ni papel, ni llamada, ni nada... A todo esto, la pareja en cuestión que había fijado la fecha de la boda para el 15 de este mes, comenzaba a impacientarse.

 

     Decidimos llamar por teléfono a la embajada en Delhi y... tenían desconectados los teléfonos de atención al cliente en el tema de visados o, como descubrimos más tarde, sólo aceptaban llamadas procedentes de España (????). En fin, que me puse a buscar en Internet teléfonos de la embajada hasta que me atendieran en alguno (esto era el día 4). Por fin alguien cogió el teléfono en la sección de "actividades culturales" y vista nuestra situación nos dio otro número de teléfono para visados... obviamente un número que ni por asomo aparecía en Internet u otro panfleto informativo. Cuando llamamos, la señorita dijo "sus papeles están tramitándose, llame a las 3 de la tarde, y mientras envíe un fax a este otro número... pidiendo que agilicen el proceso"... ahí ya empecé a pensar que eso de los "días hábiles" necesita también de personas hábiles. En fin, llamamos a las 3 y nos emplazaron a mandar otro fax (esta vez en español) y a contactar el día 5 por la mañana...

 

     Como os podéis imaginar, al día siguiente no dieron respuesta y hubo que posponer el viaje hasta el lunes siguiente, día 10 de septiembre por la noche. La paciencia de la pareja de novios para cambiar los billetes de avión también fue encomiable. Cada día que Vicente llamaba por teléfono recibía la misma contestación de la embajada española: "por favor, llame a las 4...", o "llame a las 10 ..." , o "sus papeles se están tramitando...".

 

     El lunes por la mañana (10 de septiembre), Vicente llegó con la cara hinchada, se le notaba cansado y nos confesó que había tenido una fuerte subida de tensión que le obligó a tomarse un par de pastillas para evitar males mayores. Luego nos dijo que se rendía..., decidió que ya no podía ir a la boda, que era mejor cancelar el viaje, mandar la homilía por Internet con sus mejores deseos y esperar hasta abril o mayo para visitar a la pareja. A día de hoy (día 13) , en la embajada siguen con sus "días hábiles" sin dar muestras de concederle el visado a todas luces inservible. He de confesaros que ese día  me dio vergüenza compartir nacionalidad con funcionarios así. Cuando un inútil se sienta detrás de una mesa, por muy bonita que sea la mesa, por muy grande que sea el edificio o por muy digno que sea el cargo que desempeña, no dejará  de ser un inútil, y estoy convencido que no habrá suficientes "días hábiles" en el calendario para redimir su ineptitud.

Sed felices

H. Jorge

 

Una nueva comunidad, al estilo de aquella primera de Belley

(Agosto 2007)

     Siempre se ha dicho que lo complicado de las grandes empresas es dar el primer paso, lanzarse... pues bien, en este nuevo curso nos hemos "lanzado" y hemos abierto una nueva comunidad en la diócesis de Eluru, en el estado de Andra Pradesh, a más de 1.000 Km. de distancia de Madurai. Y supongo que os preguntaréis el porqué. Después de cuatro años en Tamil Nadu llegamos a la conclusión de que debido a las características lingüísticas de La India (más de 200 lenguas reconocidas y dos idiomas cooficiales, Hindi e Inglés) y apoyados en el panorama vocacional de todo el país, debíamos abrir un nuevo aspirantado en un estado más al norte de Tamil Nadu. Durante todo el curso se tuvieron los contactos con diferentes obispos, se buscó tierra y posibilidades para comenzar en el curso 2007-08. Nuestros pasos se encaminaron hacia una pequeña diócesis en el estado de Andhra Pradesh, cercana a la ciudad de Vijayawada. Hay que decir que todo lo que se pudo "atar" se ató. Y digo esto porque en estas cosas y en estos ambientes (y más si hablamos de La India), por mucho que planees, al final lo que cuenta es el aquí y ahora. Y es una pena, pero es en el "aquí y ahora" donde los planes se nos torcieron.

     Todo estaba preparado para que, mientras se terminaba de comprar una tierra y se construía el aspirantado, nosotros junto a los aspirantes de Andhra y los postulantes y novicios, ocupáramos un edificio contiguo a la casa del obispo, con capacidad para unas 15 personas con un amplio comedor (que también podría servir de aula), capilla, cocina y diversas salas y habitaciones... en fin, sin ser lo ideal, era lo más acertado para pasar este año de "diáspora".  Y lo que digo, que cuando llegó la hora de la verdad "donde dije digo digo Diego", así que nos encontrabamos con 14 formandos, 3 Hermanos, camas, armarios, mesas, pupitres, sillas,... y sin un lugar medianamente aceptable para convertirse en nuestra casa de formación. Los que conozcan la vida del Vble. H. Gabriel no tendrán problema de encontrar la similitud con el episodio de la llegada de los Hermanos a Belley... He de decir a los postulantes y novicios les pareció hasta "heroico" poder compartir dicha experiencia... lo que hace la santidad.

     Una vez asumida la situación se encontró una casa cercana a la catedral donde, a pesar de sus reducidas dimensiones, nos hemos acomodado los diecisiete miembros de la comunidad, y a decir verdad, demasiado bien para lo que podría haber sido. Lo bonito es que cuando aceptas estas limitaciones puramente externas es cuando empiezas a crecer, por dentro y por fuera. Es entonces cuando encuentras en uno mismo nuevos  "rincones" para crecer, para rezar o para ser feliz.

     Y aquí seguimos (a día de hoy, los HH. Justo, Roberto, Efraín y un servidor) sabiendo que cada día que amanece es sencillamente una aventura.

Sed felices

H. Jorge

 

El otro ayuno...

(Marzo 2007)

     Siempre me maravillaré ante aquellos que a pesar de las estrecheces de la vida son capaces de ir más allá en sus exigencias personales y dar un sentido casi heroico a aspectos que en la vieja Europa otros calificarían de trasnochados. Es el caso de ayuno en La India.

     Hace unos días, cuando comenzó la cuaresma, más que animar a los aspirantes a ayunar, tuve que insistir en la importancia de comer y alimentarse (especialmente en aquellos aspirantes cuya complexión no es que sea muy "atlética"). La mayoría de los chavales, quizá llevados por el fervor que estas tradiciones tiene en La India, querían comer una vez al día... total que uno acaba cogiendo complejo de diablillo tentador en el desierto para convencerles de que hay otras formas de ayunar. Aquí es una práctica muy normal entre las familias cristianas utilizar el ayuno como forma de identificación y llegar a excesos que rozan el fanatismo religioso. No digo que en Europa nos haría falta retomar esta radicalidad, pero sí beber un poquito de este espíritu religioso que lleva a familias que de por sí comen poco, a dejar de comer...

     Lo cierto es que ahora estamos trabajando con los chicos "el otro ayuno", el que cuesta de otra manera, el que no tiene que ver con mis privaciones alimenticias sino con mi autocontrol o mi generosidad o mi esfuerzo en crecer en tal o cual virtud. En eso sí que somos iguales los de allá y los de acá, porque qué relativamente fácil es "sacrificarse" cuando está programado o "toca" pero qué difícil es hacerlo cuándo de lo que se trata es de negarse a uno mismo o de tragarse el amor propio o de convertirse en servidor... en el fondo, de lo que se trata es de edificar poco a poco ese hombre nuevo que resulta de ir venciendo en pequeñas batallas que uno lucha contra sí mismo: en la voluntad, en la generosidad, en las relaciones personales, en el día a día...

     A pesar de todo, sé que mi madre estará pensando que qué bien me vendría a mí un poquito de ayuno del clásico...

Sed felices

H. Jorge

 

Navidad en Eluru

(Enero 2007)

 

 

     Por exigencias del guión, la comunidad hubo de desplazarse hasta Eluru, en el estado de Andhra Pradesh, para celebrar la Navidad y avanzar en los trámites para establecer una comunidad de Hermanos en dicho estado, el próximo mes de mayo. La delicada salud del Obispo y las fechas no eran las más idóneas para firmar acuerdos, encontrar tierra y promover vocaciones, pero dado que eran los únicos días posibles para los cuatro Hermanos de comunidad, no hubo otra opción.

 

El viaje:

A pesar de que teníamos el billete de tren comprado desde hacía un mes, no fue posible disponer de asientos para los cuatro o, mejor dicho, de camas para pasar la noche. Salimos de Madurai el 23 a la una de la tarde. El tramo de Madurai hasta Chennai fue llevadero. El que discurrió entre Chennai y Eluru, fue infausto... sobre todo para algunos que les cuesta dormir en los viajes. Llegamos el 24 por la mañana, con el tiempo suficiente para ducharnos, descansar y celebrar la misa de Navidad (eterna, por cierto).

 

El objetivo:

El objetivo de nuestro viaje hasta Eluru, era por una parte tener unos días de convivencia comunitaria y por otra ir dando pasos en el futuro establecimiento de una nueva comunidad de Hermanos para el próximo mes de mayo. He de decir que tanto uno como otro se cumplieron: Como comunidad no nos faltó el día de retiro, los paseos comunitarios, incluso una comida comunitaria en un restaurante el día de Navidad. Mirando al futuro, se tuvo la entrevista con el Obispo, el cual muy cordialmente nos acogió en su diócesis e incluso nos ofreció una casa para alojarnos temporalmente junto a los candidatos hasta que consigamos una tierra y construyamos una casa. De hecho, también tuvimos tiempo de mirar alguna tierra y comenzar las negociaciones, siempre ayudados por el P. Ratnaraj, párroco de la catedral y grande en cuerpo y alma.

 

Cada oveja con su pareja:

Debido a que en La India, las vacaciones de Navidad sólo llegan hasta el día 2 de enero, y visto que era imposible conseguir otros billetes de tren para regresar en esas fechas, el día 28 de diciembre, los Hermanos Justo y Andrés embarcaron en un tren rumbo a Madurai, previo paso por Chennai. y así ocuparse de los aspirantes, postulantes y novicio de Tamil Nadu. Esta situación nos obligó a unos y a otros a celebrar el paso del año en dos grupos, uno en Madurai y otro aquí, en Eluru. No hubo matasuegras ni serpentinas, pero no faltó la misa de fin de año (digamos que el 2007 nos encontró en plena homilía). En fin, aquí quedamos Roberto y un servidor para relanzar la pastoral vocacional durante un mes y asegurar que nuestra futura casa de formación en Andhra Pradesh tenga inquilinos, aspecto que día a día se va confirmando al ver la disponibilidad de los jóvenes, de sus familias y la realidad de esta joven diócesis de Eluru.

 

Dios dirá...

Sed felices

H. Jorge